Hace 11 años Jan Rothuizen, artista y diseñador gráfico, ideó una nueva forma de explorar la topografía. Desde el Cairo hasta su ciudad natal, Ámsterdam, a la que trazó en el exitoso Atlas Suave de Ámsterdam (De zachte Atlas van Ámsterdam), Rothuizen crea “mapas suaves” reportajes gráficos de una ciudad llenos de información subjetiva y a menudo personal.

El nombre viene de Ciudad Suave, un libro de 1974 escrito por el autor británico Jonathan Raban, que expresa que la ciudad es donde la sólida realidad de los edificios de cemento se encuentra con las maleables experiencias y expectativas de sus habitantes. Una página del libro puede estar dedicada a un mapa que dibujó del centro de la ciudad, señalando cómo llegar a los museos y otros destinos turísticos, mientras que otra puede contener un mapa de la habitación de un soldado holandés que murió en Iraq o del interior de un bar favorito de Rothuizen, todos marcados con comentarios sobre la manera en que se usan esos espacios. Hizo un trabajo similar con Refugee Republic, un documental interactivo que combina varios medios para crear consciencia sobre los campos de refugiados y cómo viven sus habitantes. Rothuizen vendrá a Bogotá a participar en la FILBo y confiesa que pintará un “mapa suave” de la capital colombiana.  



¿Cómo escoge el tema de un mapa suave?

Escojo mis temas de una manera muy intuitiva a partir de una gran gama de fuentes. Pero casi todos mis dibujos son sobre lugares donde están presentes las dinámicas sociales de una sociedad, ciudad o país.



Sus mapas de Ámsterdam incluyen los lugares más populares para visitar como la Casa de Ana Frank, y lugares que rara vez son visitados por el público cómo la prisión o la oficina del alcalde. ¿Tiene idea de cuales lugares quiere ver en Bogotá? ¿O decide al llegar a la ciudad?

Todavía no lo sé. Pero voy a empezar desde acá en Ámsterdam. La joven que viene a mi taller a limpiar es colombiana. Ella vino a los Países Bajos hace dos años. Hablamos mucho sobre lo que se siente dejar el país de uno. Le hace mucha falta Colombia pero está decidida a crear una vida nueva aquí en Holanda. Voy a visitarla para hacer un dibujo de su hogar aquí. 



Ha estado haciendo mapas suaves desde 2005. ¿Qué tanto ha cambiado su manera de hacerlos, si es que ha cambiado?

Al principio eran más sobre mí mismo, personales. Siento que eso ha cambiado con los años. Todavía uso mi perspectiva y mis comentarios, pero en los últimos años los dibujos se han vuelto más periodísticos. Por ejemplo, los que hice cuando visité un campo de refugiados en el norte de Irak para Refugee Republic.



Todos los mapas que ha hecho son de áreas urbanas. ¿Haría alguna vez un mapa suave de un lugar rural o natural?

Sí, ¡es extraordinario! Creo que no lo he hecho porque busco dinámicas sociales. Necesito algo de interacción. En la naturaleza, solo estaría yo. Pero es algo que me gustaría explorar y hacer en el futuro.



Ha hecho mapas de ciudades muy diversas, cómo Cairo, Guangzhou y Beirut. ¿Qué tanto afecta sus mapas el idioma que se habla en una ciudad?

Hace una gran diferencia. Cuando no hablo el idioma me quedo más en el papel de un extraño y de un observador. En años recientes he trabajado a menudo con traductores cuando no hablo el idioma. Para mí es importante interactuar con mi entorno y por eso hablo mucho con la gente. En mis dibujos es muy importante el lenguaje.



¿Considera usted que las ciudades tienen algo parecido? ¿O son todas únicas?

Sí y no. A menudo juego con la idea de hacer una guía de ciudad que sirva para todas las ciudades. Podría ser un instrumento de orientación y explicaría cómo buscar ciertas cosas y dónde es más probable que se encuentren. Hay patrones en las ciudades europeas, las asiáticas y las norteamericanas que uno aprende a entender. Pero la manera en que experimentamos una ciudad surge más de quién somos y cómo nos sentimos en cada momento. 


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