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La subasta de flores de Aalsmeer

El lenguaje de las flores: idioma común entre Holanda y Colombia

La subasta de flores más grande del mundo está ubicada en un edificio de 518.000 metros cuadrados, el equivalente de 243 hectáreas. Es la subasta de flores de Aalsmeer, una ciudad holandesa al sur de Ámsterdam.

La Bloemenveiling Aalsmeer, su nombre en holandés, vende alrededor de 20 millones de flores al día, una cifra que crece por 15% cuando es un día festivo cómo el Día de la Madre o el Día de San Valentín. Las flores provienen de países en todos los rincones del mundo cómo Ecuador, Colombia, Etiopía, Kenia y Holanda misma. En promedio, pasan solo 14 horas dentro del recinto mientras son compradas y enviadas a su destino final.

Holanda es el líder mundial en el mercado de las flores. Es una figura clave dentro de las redes internacionales de comercio, con los nodos de transporte del puerto de Rotterdam y el aeropuerto de Ámsterdam, creando cadenas de suministro tan eficientes que cortan flores en la mañana y esa misma tarde están en la ciudad de Nueva York.

El sector floricultor holandés se ha convertido en potencia por el enfoque que ha puesto sobre el desarrollo y la innovación. Las empresas, centros de investigaciones y el gobierno del país trabajan juntas para crecer y mantener la industria de una manera que provea el máximo beneficio. Han hecho todo lo posible por maximizar la producción en el mínimo espacio posible, al punto que ha desarrollado invernaderos flotantes para no tener que utilizar el limitado terreno del país. Históricamente pequeña, Holanda ha tenido que reclamar tierra del mar para crecer, lo que significa que una respuesta de esa naturaleza soluciona varios problemas.

Ese enfoque hacia el desarrollo es crucial, porque en el mercado mundial de las flores juega un papel importante la tecnología. El periodista Andrés Oppenheimer demostró lo impactante que es al decir: “América Latina debería ser el primer productor mundial de flores: tiene mano de obra barata, un enorme territorio, mucho sol, grandes reservas de agua y una gran variedad de flora. Y, sin embargo, el primer productor mundial de flores es Holanda, uno de los países con menos sol, territorio más pequeño y mano de obra más cara del mundo. La explicación es muy sencilla: lo que importa hoy en la industria de las flores es la ingeniería genética, la capacidad de distribución y el marketing.” Todos esos elementos abundan en los Países Bajos.

Colombia es la siguiente nación en producción de flores, en gran parte por su sol constante y falta de estaciones, lo cual le permite cultivar flores a lo largo del año. Exporta más de 1.300 variedades de flores, como rosas,  alstroemerias, claveles, lirios, pompones, hortensias y cláveles, a más de 90 países.

La mayoría de la producción colombiana es para exportación, pero los tulipanes están desarrollados para el mercado local. Son la flor emblemática de Holanda, y cómo explica Juan Manuel Zequera de la floricultora Hosa, “mucha gente ha tratado de cultivar tulipanes [en Colombia] pero eso no es ‘venga copie y pegue’”. Es un caso en el que una ventaja se vuelve una debilidad: los tulipanes dependen de la vernalización, una cantidad mínima de horas de frío requeridas para que se produzca la apertura de sus flores, que en Europa reciben del invierno. Los bulbos se compran de Holanda, que produce el 80% de los bulbos de flores que se compran en el mundo, y la gran mayoría de esos son tulipanes.

Los dos países intercambian sus productos, nutridos de sus respectivas ventajas y desventajas, para llevarlos a sus mercados más cercanos: la Unión Europea para Holanda y Estados Unidos para Colombia. A pesar de la distancia,están ligados por las flores. 


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