literatura juvenil

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El autor y dramaturgo curazoleño busca hablarle a la juventud (Foto: Junice Augusta)

‘Estallidos en mi cabeza’: Roland Colastica y Curaçao

Cuando se sentó a escribir Estallidos en mi cabeza, el escritor Roland Colastica quería ante todo redactar "una historia sobre un trayecto emocional". El protagonista, Jurcell, tiene trece años, le gusta el futbol, la música y sus padres se están divorciando, una experiencia que conocen bien niños de todo el mundo. Pero Jurcell no vive en cualquier lugar. Vive en Curaçao, y por medio de su historia, el autor vio "una enorme oportunidad para reconocer muchos elementos de quienes somos y como vivimos en esta extraña estructura dentro del Reino de Holanda".

Curaçao fue una colonia holandesa desde el siglo XVI hasta el siglo XX y en la actualidad funciona como un territorio autónomo dentro del Reino de los Países Bajos. Colastica, que como Jurcell es afrocaribeño, retrata cómo funciona la vida en la pequeña y pintoresca isla caribeña que cuenta con más de 120 nacionalidades y una población de menos de 150.000 personas, donde tanto los niños como los adultos siguen cargando con los efectos del su pasado colonial y la oposición que existe entre los nativos de la isla y los residentes holandeses.

En el libro también se encuentra Gerrit, un 'makamba' (un holandés blanco) de trece años que tiene una amistad tácita con Jurcell. Colastica explora cómo, a pesar de llevársela bien, ser compañeros de clase, compartir un amor por el fútbol y vivir tragedias en sus respectivas casas, las diferencias sociales y raciales les hacen imposible reconocer su amistad.

El autor escribió el libro en holandés, la "primera lengua extranjera" que aprendió. Su idioma natal es el papiamento, que nace en el Caribe holandés a partir de elementos del inglés, español, holandés y varias lenguas africanas. Aunque hoy es una de las lenguas oficiales de la isla, cuando Colastica era niño solo se reconocía el holandés, el idioma del colegio. En la isla también se habla español por lo cercano que está de Sur América, e inglés porque es el idioma de varias islas vecinas. Los habitantes de Curaçao acostumbran manejar distintas lenguas para poder comunicarse con el resto del mundo. Colastica habla seis.

Entre esas seis está el xhosa, una lengua africana también poco hablada. La aprendió por Miriam Makeba, cantante y activista de derechos civiles sudafricana a la que le atribuye una gran influencia sobre él y su obra. A los 14 años, ganó una competencia de baile con una canción de ella, y varios años después la vio en un concierto en Holanda. En el evento, Makeba discutió el peso histórico de la esclavitud, en especial sobre el lenguaje, y cómo deben hacerle frente para “usar la historia para avanzar”. Colastica recuerda palabras muy similares a las de Redemption Song de Bob Marley, que declara emancípense de la esclavitud mental.  Jurcell oye la canción en un momento crucial del libro. 

La música no fue su única influencia artística: “No podría ser el artista que soy hoy si no hubiera leído". Reconoce los esfuerzos de sus padres, quienes lograron que él y sus nueve hermanos leyeran, aun cuando estaba rodeados de las tentaciones de la vida caribeña: la playa estaba solo a media hora. Al tener sus propios hijos quiso enseñarles lo mismo. Para “respetar el desarrollo de los niños […] es un deber ponerlos a leer”. Colastica, también profesor, le repite a sus estudiantes: "un niño que no lee al crecer es un adulto con la cabeza vacía" y añade que de esos hay suficientes. Los niños deben leer, no solo "para divertirse, sino para tener un intercambio emocional" al reconocer sus sentimientos dentro de los libros.

Estallidos en mi cabeza está destinado a ser leído al principio de la juventud, hacía los 11 años. Según Colastica, cualquier niño puede identificarse con la manera en que Jurcell "trata de lidiar con su desarrollo físico y emocional", como todos los de su edad. Otros reconocerán lo que es sobrellevar un divorcio, y lo que es crecer en un país “con fuerzas enfrentadas”. Un lector en Sudáfrica, otra antigua colonia de Holanda, le dijo a Colastica que si cambiaba los nombres de los lugares el libro podría estar ambientado allá. Cuenta que le dijo lo mismo un lector italiano. El libro ya está traducido al afrikáans, inglés, italiano y, a tiempo para la Feria del Libro de Bogotá, se va a traducir al español. 


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